
Juana de Arco (6 de
enero de 1412 – 30 de mayo de 1431)1 , también conocida como la Doncella de
Orléans (o, en francés, la Pucelle), fue una heroína, militar y santa francesa.
Su festividad se conmemora el día del aniversario de su muerte, como es
tradición en la Iglesia católica, el 30 de mayo.
De
acuerdo con los datos recabados en el proceso de Ruan, Juana se hizo llamar
siempre «Juana la Doncella». No obstante, como ella misma comentó, «dentro de
mi pueblo se me llamaba Jehannette. En Francia, se me llamaba Jehanne desde mi
llegada».3
Posteriormente,
se le añadiría la palabra «Darc» como apellido, para referirse a ella de forma
oficial (la falta de apóstrofo en su versión francesa —d'Arc— se debe a la
inexistencia de tal signo en la Edad Media). Arco (arc) proviene del apellido
de su padre, Jacques Darc, cuyas raíces familiares estaban posiblemente en dos
pueblos, Arc-en-Barrois o Art-sur-Meurthe, pueblos muy cercanos donde se cree
que nació «la Pucelle». El nombre, no obstante, varía (Arc, Ars, Ai…) dadas las
diferencias en la versión antigua de Art sur Meurthe (donde se reduce la erre).
La
denominación de «Jehanne d'Arc» se encuentra en la obra de un poeta de Orléans
hacia 1576; «Jehanne» se transcribe hoy en día como «Jeanne».
Tras la
muerte sin descendencia de Eduardo el Confesor y el breve reinado del rey
Harold II, el trono de Inglaterra fue conquistado en 1.066 (batalla de
Hastings) por el francés Guillermo el Conquistador, duque de Normandía. Estos
hechos constituyeron el inicio de un secular enfrentamiento entre ambos reinos.
Con el tiempo, los reyes de Inglaterra reunieron varios de los mayores ducados
de Francia: Aquitania, Poitiu, Bretaña… Eran supuestos vasallos del rey galo
que vivían en Londres, y comandaban un imperio rival. De hecho, los vasallos
habían pasado a ser más poderosos que su señor.
Los
intentos de Francia por recuperar los territorios perdidos precipitaron uno de
los más largos y sangrientos conflictos de la historia de la humanidad: la
Guerra de los Cien Años, que duró en realidad 116 y produjo millones de muertos
y la destrucción de casi toda la Francia Septentrional.
Cerca
del estallido de la Guerra de los Cien Años, en 1337 los intereses de unificar
las coronas se concretaron a la muerte del rey francés Carlos IV en 1328.
Felipe de Valois, francés y sucesor gracias a la Ley Sálica (Carlos IV no había
tenido descendencia masculina), se proclamó rey de Francia el 27 de mayo de
1328 (reinó como Felipe VI de Francia). Felipe ya se había convertido en
regente tras la muerte de Carlos IV mientras se esperaba el nacimiento del hijo
póstumo del rey difunto, que finalmente resultó ser una niña.
Felipe
VI reclamó en 1337 el feudo de la Gascuña a Eduardo III (aferrándose a la ley
feudal) después de incursiones por el Canal de la Mancha en un intento de
restaurar en el trono escocés, al rey David II (aliado francés exiliado a
Francia desde junio de 1333), pretextando que no respetaba a su rey. Entonces,
el 1 de noviembre Eduardo III responde plantándose en las puertas de París y
por medio del obispo de Lincoln declarando que él era el candidato adecuado para
ocupar el trono francés.
Inglaterra
ganaría importantes batallas como Crécy (1346) y Poitiers (1356), ya con el
relevo de Juan II en lugar de Felipe VI, y obtendría la inesperada victoria de
Agincourt en 1.415, bajo la competente dirección del rey Enrique V.
Una
grave enfermedad del rey francés propició la lucha por el poder entre su primo
Juan I de Borgoña o Juan sin Miedo y el hermano de Carlos VI, Luis de Orleans.
El 23 de noviembre de 1407, en las calles de París y por orden del borgoñón, se
comete el asesinato del armagnac Luis de Orleans. Las dos ramas de la familia
real francesa se dividen en dos facciones: los que daban soporte al duque de
Borgoña (borgoñones) y los que apoyaban al de Orleans y después a Carlos VII,
Delfín de Francia, (que fue desheredado o ilegitimado desde 1420) (armagnacs),
ligados a la causa de Orleans a la muerte de Luis. Con el asesinato del
armagnac, ambos bandos se enfrentaron en una guerra civil y buscaron el apoyo
de los ingleses. Los partidarios del Duque de Orleans, en 1414, vieron
rechazada una propuesta por los ingleses que finalmente pactaron con los
borgoñones.
A la
muerte de Carlos VI en 1422 es coronado rey de Francia el hijo de Enrique V y
Catalina de Valois, el infante Enrique VI (por lo tanto, Enrique VI de Inglaterra
y I de Francia); en tanto que los armagnacs no dieron su brazo a torcer y se
mantuvieron fieles al hijo del rey francés, Carlos VII, quien fue coronado
también en 1422 de forma nominal en Berry, a falta de imponerlo como rey de
facto, pero destronando al inglés de jure.
«Yo
tenía trece años cuando escuché una voz de Dios», declaró Juana en Ruan el
jueves 22 de febrero de 1431. Eso fue sobre el mediodía en el jardín de su
padre. Añadió que la primera vez que la escuchó notó una gran sensación de
miedo. A la pregunta de sus jueces, añadió que esta voz venía del lado de la
iglesia y que normalmente era acompañada de una gran claridad, que venía del
mismo lado que la voz.
La
Iglesia Católica y la inmensidad de fieles, reconoció como verdaderas estas
apariciones.
Cuando
le preguntaron cómo creía que era aquella voz, ella respondió que le pareció
una voz muy noble de tal manera que creyó que era enviada de parte de Dios («y
yo creo que esta voz me ha sido enviada de parte de Dios»). Así pues, cuando la
escuchó por tercera vez le pareció reconocer a un ángel. Y aunque a veces no la
entendía demasiado bien, primero le aconsejó que frecuentara las iglesias y
después que tenía que ir a Francia y en este sentido la empezó a presionar.
Además esta voz la escuchaba unas dos o tres veces por semana. No mucho
después, reveló otro de los mensajes clave que le envió, que sería el que ella
levantaría el asedio en que estaba sometida Orleans: «Ella me decía que yo
levantaría el asedio de Orleans».
No hay comentarios:
Publicar un comentario